Personas con discapacidad
Niños, jóvenes y adultos con discapacidad física y mental en situación de necesidad, acompañados con talleres, atención y cuidado diario.
«Todo sea por un acto de amor.»
La Asociación Damas Doroteas es una asociación civil sin fines de lucro, formada por mujeres voluntarias que, desde inicios de los años noventa, acompañan a personas con discapacidad y en situación de vulnerabilidad y pobreza en Cajamarca.
La asociación nació a inicios de los años noventa para ayudar a niños y jóvenes con habilidades diferentes albergados en la Casa Hogar Santa Dorotea, en Los Baños del Inca. Lo que empezó como un grupo de mujeres movidas por la solidaridad fue creciendo con los años.
Con el tiempo se constituyó formalmente como asociación civil sin fines de lucro y amplió su ámbito de acción. Hoy trabaja principalmente por personas con discapacidad en estado de necesidad y, además, por niños, mujeres y adultos mayores en situación de vulnerabilidad y pobreza.
Nos mueve una convicción simple y exigente: cada persona es un fin en sí misma. Nuestra ayuda no busca despertar lástima, sino sostener la dignidad de quien la recibe.
Cada fecha es un compromiso que se sumó a la obra. Hoy la asociación acompaña a cinco centros en distintos puntos de Cajamarca.
En Los Baños del Inca, un grupo de mujeres voluntarias comienza a acompañar a personas con discapacidad física y mental. Es la casa de origen de la asociación.
En La Encañada, primera casa de la caridad diocesana acompañada por la asociación, dedicada a mujeres con discapacidad y enfermedades crónicas.
En Pariamarca, segunda casa diocesana, para varones con discapacidad, con educación inclusiva y talleres.
La obra se inscribe en Registros Públicos como asociación civil sin fines de lucro y obtiene reconocimiento ante SUNAT como entidad receptora de donaciones. (Confirmar el año exacto con la documentación legal antes de publicar.)
En Cumbe Mayo, una escuela rural sabatina de reforzamiento y valores, sostenida directamente por la asociación.
En Cajamarca, tercera casa diocesana, que acoge a madres víctimas de violencia y a niñez y juventud en situación de abandono.
Contribuimos a mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan, con presencia constante y no asistencia ocasional.
Niños, jóvenes y adultos con discapacidad física y mental en situación de necesidad, acompañados con talleres, atención y cuidado diario.
Mujeres, niñez y adultos mayores en condición de vulnerabilidad, incluidas madres víctimas de violencia y menores en situación de abandono.
Comunidades en situación de pobreza, a quienes acompañamos también desde la educación, como en la escuela rural de la Misión El Cumbe.
La asociación está formada por damas voluntarias que recopilan, canalizan y dirigen campañas de recaudación de ayuda material según las necesidades de cada centro.
Las mueve la solidaridad y el amor incondicional a sus hermanos más vulnerables. No es asistencia ocasional: es una presencia constante, sostenida durante más de tres décadas.
Cinco convicciones guían cada decisión y cada campaña de la asociación.
Cada persona es un fin en sí misma; la ayuda eleva, no disminuye.
Tres décadas de manos generosas sosteniendo una misma obra.
Habilidades diferentes, mismos derechos, un lugar para todos.
Presencia constante, no asistencia ocasional. Estamos para quedarnos.
Tu apoyo se transforma en presencia constante en cada uno de los cinco centros que acompañamos.